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Un repaso a las normas éticas mínimas que todo agente de la propiedad industrial / despacho de gestión de propiedad industrial debe seguir. Sacado del Manual de la OMPI de redacción de solicitudes de patente.

 1 – El agente nunca debe presentar una solicitud de patente a sabiendas de que no se va a conceder.

Un agente gana dinero redactando y presentando solicitudes de patente. Pero si viene un inventor entusiasmado a su oficina pretendiendo patentar la fregona, su obligación será la de advertirle que difícilmente podrá patentar su invención ya que se encuentra anticipada.

Conozco un caso de un inventor allá por los años 90 que pretendía patentar los pimientos rellenos, que fue rechazado por varios agentes hasta dar con uno con pocos escrúpulos que no tuvo problemas en gestionarle hasta una PCT. A medida que fueron llegando exámenes de patentabilidad, el cliente por fin alcanzó a comprender que no era posible patentar un producto que existía mucho antes de la solicitud.

No confundir esto con una invención que se presenta con buena fe (la inmensa mayoría de los casos)  y encuentra problemas durante su tramitación.

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2 – El agente debe mantener informado en todo momento al cliente sobre el estado de su solicitud y sus patentes.

Y además poner en su conocimiento todo lo relacionado con la solicitud con tiempo suficiente para permitirle actuar según decida libremente. Hay que tener mucho cuidado con los plazos, que son cruciales para el desarrollo de toda la tramitación.

3- El agente debe mantenerse al tanto de todos los cambios normativos

No vale decir que “me ha pillado de sopetón este cambio de la Ley”. No hay excusas. Un agente en condiciones tiene obligación de conocerse al dedillo la normativa desde el primer día, y estar al tanto de las novedades que surjan en torno a ella, como interpretaciones, modificaciones, etc.

4 – El agente debe ser honesto en sus comunicaciones con el cliente y la oficina de patentes

Los buenos agentes miran con lupa las oposiciones o los reparos que ponen a los expedientes que él gestiona, estudia por dónde atacar y elabora unos razonamientos en los que cree. Un mal agente intenta buscar la vuelta al significado de las palabras, comete errores a propósito para generar confusión, intenta engañar… ¿cuál prefieres?

En otro POST hice referencia a frases que al oírlas te podrían dar posibles pistas de que estás ante un profesional de la segunda clase.

5 – El agente siempre debe realizar el trabajo que ha acordado efectuar, y debe hacerlo en tiempo.

Lo principal es que nunca se pueda decir que una invención no se pudo patentar por culpa de la mala actuación del agente o la empresa de propiedad industrial. Si no se va a poder efectuar un trabajo en plazo, se ha de avisar con tiempo al cliente para que éste pueda acudir a otro agente. Si se está encargado de vigilancia de plazos, se carga con una importante responsabilidad, ya que de no cumplirse esos plazos pueden perderse patentes de gran valor.

6 – El agente debe ser el defensor de su cliente

Casi ninguna solicitud de patente es concedida sin obtener durante el proceso ningún rechazo. El agente no puede limitarse a comunicar al agente las objeciones puestas a la patente, sino que debe informar sobre las posibles alegaciones a realizar y aconsejar sobre las modificaciones a la memoria y reivindicaciones que se pueden hacer para evitar los reparos a la solicitud.

Vamos, que como en todos los negocios, el agente debe tratar con cariño al cliente, como debe ser.

7 – El agente debe tener en cuenta los conflictos de intereses

Puede darse el caso, sobre todo en zonas con amplia industria local, que un agente tenga dos clientes que son competencia directa, y donde debe defender los intereses de ambos, que son contrapuestos. Por ejemplo, si ambas empresas presentan dos inventos similares, y al presentar ambas solicitudes se estima que una anticipa a la otra. Es imposible que el mismo agente pueda emplear argumentos que impliquen lo mejor para ambas partes. Aquí lo ético es que comunicara este hecho a sus clientes para que al menos uno de ellos cambie a otro agente.

Mi compañero de escrituras en este blog, Javier Ros, me mataría si tras años de oír críticas (algunas mías) por lo que denominamos su exceso de ética no le hago una mención. En los más de diez años que lleva al mando de su despacho de patentes y marcas se ha regido por este código.

Recordad que estas 7 reglas son los mínimos que debéis exigirle a vuestro agente de patentes, ya que lo estáis pagando.

Enrique Hernansáez

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